The Abyss

                                                                         

 Se acercó al borde aun sabiendo que era peligroso, cruzó los brazos y adoptó una pose de reflexión durante unos instantes a la vez que mantenía los ojos clavados en la nada que se abría ante él. Todo era demasiado confuso y oscuro como para saber con certeza que había en el fondo de aquel abismo, sin embargo cuando su vista finalmente se adaptó, pudo distinguir un ligero brillo. Allá a los lejos se vio a si mismo reflejado en algo que parecía ser la superficie de una burbuja que centelleaba de una forma intermitente, no sabia decir muy bien porqué, pero algo en su interior le decía que el abismo le estaba llamando, podía sentirlo. No, sin duda era algo más, el abismo le suplicaba que lo penetrara, que lo hiciera suyo, que le recompensara con su presencia, le imploraba a gritos que lo liberara de su soledad y se quedara junto a él por siempre. Vaciló por un instante, pues existía un riesgo en adentrarse hacia lo desconocido, pero por otra parte era extremadamente tentador y el riesgo siempre había sido algo que le había atraído por naturaleza, la curiosidad se había adueñado totalmente de su mente y no podía dejar de pensar en qué clase de maravillas podía encontrar entre aquellas sombras, aquellas sombras que le reclamaban con su silencio y que él, sin saber porqué, deseaba satisfacer. Así pues retrocedió para ganar impulso mientras advertía como con cada paso que daba la arena se filtraba entre los dedos de sus pies y ascendía lentamente formando una humareda que se desvanecía poco a poco, como si nunca hubiera existido. No pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro mientras sentía como la corriente lo arrastraba hacia las profundidades.

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