The Redhead and the Moon

Nos sentamos en un banco de la 1ª Avenida, uno junto al otro. Yo ya la besé de camino hacia allí sin pensármelo dos veces, la tentación cuando veo una melena roja hace que me hierva la sangre hasta un punto que me supera, me dispara el ingenio y la labia... así que aproveché la primera oportunidad que se presentó y triunfé. Ahora estamos hablando tranquilamente allí sentados, utilizando el diálogo como una excusa mientras nos metemos mano y calentamos nuestras mentes con caricias y miradas fogosas. Yo le hablo sobre sus dientes, que me tienen loquito y ella se sorprende, parece ser que está acomplejada porque son grandes y sus incisivos frontales destacan cuando sonríe, le explico que para mi son bellos. Me dice que me calle y le digo que no bromeo, que además tiene la nariz igual de bonita que sus dientes, simétrica. Y la belleza se basa en eso, preciosa. La luz de la luna casi llena favorece toda la situación, a ella le gustan mis palabras y a mi me gustan sus pecas y su blanca piel. La vuelvo a besar, ahora con más pasión que antes y puedo sentir como sus labios se enternecen y desprenden calor así que agarro con mi mano derecha su nuca, aprieto con mis dedos y la empujo fuerte contra mi, mientras con la izquierda subo sus piernas encima de las mías... se sobresalta, suspira y de nuevo me sonríe demostrándome que le gusta y le da vergüenza a la vez. 

For K.

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